15 Jan
15Jan

Consejos para Principiantes en la Chalanería, guía práctica del Club de Chalanería la reina

1. Empieza por entender qué es la chalanería en tu contexto

Antes de intentar impresionar, define qué significa chalanería para ti y para el entorno donde te mueves. En algunos grupos, la chalanería es una forma de coqueteo juguetón y de conversación con picardía. En otros, se asocia con fanfarronería o con promesas exageradas. Como principiante, tu objetivo debe ser dominar la versión socialmente aceptada, carismática y respetuosa. Eso implica humor, confianza, conversación fluida y cero presión. Si no tienes claro el marco, lo más probable es que te pases de la raya o que te quedes corto y parezcas inseguro.

Haz un mapa mental de tus escenarios habituales, por ejemplo, reuniones con amigos, fiestas, redes sociales, citas, lugares públicos, y decide qué tipo de chalanería encaja. La chalanería efectiva cambia según el lugar, la hora, el nivel de confianza y las normas culturales. Aprender a adaptarte es más importante que memorizar frases.

  • Meta inicial: ser agradable y memorable, no dominar la conversación.
  • Regla base: si algo te daría vergüenza que lo vea un familiar, probablemente no es para ese contexto.
  • Señal de éxito: la otra persona se ríe, responde con curiosidad y se siente cómoda.

2. Prioriza el respeto, la seguridad y el consentimiento social

La chalanería no funciona si se siente invasiva. Un principiante suele confundir confianza con insistencia. La diferencia es simple, la confianza ofrece, la insistencia presiona. Tu tarea es leer señales, si la otra persona se acerca, mantiene contacto visual, responde con humor, pregunta de vuelta o busca prolongar la interacción, vas bien. Si responde con monosílabos, mira a otros lados, cruza brazos, se aleja o tarda en contestar, pierdes terreno, y lo correcto es bajar intensidad o cerrar con educación.

También hay temas sensibles, cuerpo, edad, dinero, estatus, procedencia, orientación sexual, experiencias traumáticas. Evita chistes o comentarios que dependan de incomodar para causar impacto. Si quieres ser recordado, sé recordado por tu buen trato y por tu ingenio, no por la incomodidad que generaste.

  • Filtro rápido: si no dirías lo mismo con sus amigos presentes, no lo digas.
  • Salida elegante: “Me encantó hablar contigo, que tengas una buena noche”, y te retiras sin drama.
  • Señal de alarma: te piden espacio o cambian el tema dos veces, respeta y detente.

3. Trabaja tu presencia, postura y energía antes de hablar

La chalanería comienza antes de la primera palabra. Si tu postura está encogida, evitas miradas y te mueves nervioso, cualquier frase sonará forzada. No necesitas verte perfecto, necesitas verte cómodo contigo mismo. Endereza la espalda, relaja hombros, respira lento, mira a la cara, sonríe suave, y habla con ritmo. La voz cuenta, evita hablar demasiado rápido, baja el volumen si estás gritando, abre bien la dicción. La energía debe ser estable, no un pico de nervios.

Entrena esto en situaciones pequeñas, por ejemplo, pidiendo un café, saludando al portero, conversando con alguien en una tienda. El objetivo es normalizar el contacto social. Cuando la interacción sea común, la chalanería sale natural en lugar de salir como un guion.

  • Postura: pies firmes, espalda recta, manos visibles, gestos tranquilos.
  • Rostro: sonrisa ligera, cejas relajadas, expresión curiosa.
  • Voz: ritmo moderado, tono cálido, frases cortas y claras.

4. Asegura tu base de conversación, escucha y preguntas que abren puertas

Un error típico es querer impresionar sin construir conversación. La chalanería es una capa encima de una charla real, no un reemplazo. Si no sabes escuchar, vas a lanzar frases bonitas a una pared. Practica la escucha activa, presta atención a palabras clave, emociones, y detalles. Luego responde mencionando uno de esos detalles. Esa simple técnica hace que parezcas más atento y más interesante.

Las preguntas abiertas son tu mejor herramienta. En vez de “¿Te gusta la música?”, prueba “¿Qué canción te ha tenido pegada últimamente y por qué?”. En vez de “¿Trabajas?”, prueba “¿Qué es lo más entretenido de tu semana últimamente?”. Una respuesta larga es material para bromas, para halagos específicos y para coqueteo ligero.

  • Preguntas que funcionan: planes, gustos, historias, opiniones suaves, hobbies, viajes, comidas.
  • Evita al inicio: interrogatorio, preguntas íntimas, temas polémicos, comentarios físicos directos.
  • Truco: repite una palabra clave y pregunta “¿Cómo así?”, y deja que la otra persona hable.

5. Enfócate en el humor ligero, no en la burla

La chalanería suele apoyarse en el humor. El principiante se equivoca al usar sarcasmo pesado o burlas, pensando que eso es “picante”. El sarcasmo funciona solo con confianza previa y con buen timing. Sin esa base, parece desprecio. Mejor usa humor ligero, autoironía suave y situaciones cotidianas. Reírse sin herir es una habilidad que eleva cualquier conversación.

Una técnica segura es exagerar cosas inocentes, por ejemplo, “Tengo la teoría de que el café de hoy vino con nivel extra de valentía”. Otra es narrar pequeños dramas, “Llegar a tiempo fue mi deporte extremo de la semana”. Ese estilo crea cercanía sin atacar a nadie.

  • Humor recomendado: situaciones comunes, observaciones, historias cortas, exageración juguetona.
  • Humor riesgoso: comparaciones físicas, comentarios de clase social, “insultos” disfrazados.
  • Regla de oro: si la otra persona no se ríe, baja el ritmo y regresa a conversación normal.

6. Domina el halago específico, evita el halago genérico

Decir “qué guapa” puede funcionar, pero es común y se pierde. El halago específico marca la diferencia. En vez de elogiar solo el físico, elogia un detalle concreto o una energía. Por ejemplo, “Me gusta cómo combinas esos colores, se nota que tienes buen ojo”, o “Hablas con una tranquilidad que se agradece”. Esto suena más auténtico y menos automático.

También es buena idea equilibrar. Si solo halagas, pareces necesitado. Si nunca halagas, pareces frío. Un buen ritmo para principiantes es un halago corto, luego una pregunta o un comentario que invite a conversar, y luego un toque de humor. Así el halago no queda colgando ni se vuelve presión.

  • Ejemplos efectivos: estilo, voz, risa, forma de contar historias, seguridad, creatividad.
  • Evita: halagos explícitos del cuerpo al inicio, halagos repetidos en pocos minutos.
  • Consejo: haz un halago como quien comparte una observación, no como quien pide aprobación.

7. Aprende a contar historias cortas y con remate

La chalanería se alimenta de narrativa. Una historia breve bien contada te vuelve interesante sin necesidad de presumir. La clave está en la estructura, contexto mínimo, conflicto pequeño, detalle gracioso, remate corto, y salida para que la otra persona hable. No conviertas la historia en monólogo. Lo ideal es que dure entre treinta segundos y un minuto.

Practica con historias sobre cosas simples, una anécdota en el transporte, un error divertido cocinando, una situación laboral rara. No necesitas historias épicas, necesitas historias humanas. Si puedes reírte de ti mismo, sumas puntos. El tiempo y el ritmo son todo, habla con pausas, mira la reacción, y corta cuando la risa aparece.

  • Plantilla: “Ayer me pasó esto, estaba haciendo aquello, ocurrió esto raro, y terminé así”.
  • Remate: una frase breve que cierre, luego pregunta “¿A ti te ha pasado algo parecido?”
  • Error frecuente: demasiados detalles, demasiados nombres, demasiadas explicaciones.

8. Evita la fanfarronería, usa confianza tranquila

La línea entre chalanería con encanto y fanfarronería es delgada. El que presume busca validación, el que tiene confianza comparte sin necesidad de aplauso. En vez de decir “yo soy el mejor en esto”, muestra tu seguridad con calma, por ejemplo, “me gusta hacer esto, me entretiene, he aprendido bastante”. La diferencia se siente. La gente suele desconfiar del que exagera logros y minimiza a los demás.

Si quieres hablar de tus éxitos, hazlo con humildad y con gratitud, menciona el proceso, el esfuerzo y lo que aprendiste. Eso inspira más que competir. Además, el exceso de “yo, yo, yo” mata el coqueteo, porque la chalanería es interacción, no presentación de CV.

  • Reencuadre: habla de experiencias, no de superioridad.
  • Comparaciones: evita compararte con otros para quedar arriba.
  • Señal de madurez: puedes reírte de un error sin sentirte menos.

9. Maneja el rechazo con elegancia, es parte del juego

Incluso haciendo todo bien, habrá personas que no conecten contigo. Eso no es un juicio total sobre tu valor. Un principiante se lo toma personal y reacciona mal, o se pone insistente para “ganar”. La buena chalanería acepta el no con clase. Si la otra persona no muestra interés, cierra con respeto y sigue tu camino. Esa actitud te hace más atractivo en general porque demuestra autocontrol.

Practica frases de cierre que no suenen resentidas. “Fue un gusto, que te vaya bien”. “Me caíste bien, nos vemos”. Si estás en redes, no discutas, no envíes mensajes repetidos, no reclames. La dignidad es parte del estilo. La gente nota cuando alguien tiene su autoestima estable.

  • Objetivo: salir con buena energía, no con victoria.
  • Evita:
  • Aprendizaje: cada interacción te entrena, incluso las que no salen como quieres.

10. Construye tu propio estilo, no copies frases de internet

Las frases prefabricadas rara vez funcionan porque no encajan con tu voz. La chalanería más efectiva parece espontánea. En vez de copiar, aprende principios, observa qué cosas te salen naturales, y ve puliéndolas. Si eres tranquilo, tu chalanería puede ser sutil, mirada segura, comentario ingenioso, halago específico. Si eres más extrovertido, puedes jugar con humor y energía, pero siempre calibrando.

Tu estilo nace de tus intereses reales. Si te gusta el cine, usa referencias ligeras. Si te gusta cocinar, bromea con recetas y gustos. Si te gusta bailar, habla de música. Cuando la chalanería se conecta con tu vida, la conversación fluye, porque no estás actuando un personaje ajeno.

  • Ejercicio: escribe tres temas que te entusiasmen y tres historias cortas sobre cada uno.
  • Señal de autenticidad: puedes improvisar sin perder el hilo.
  • Evita:

11. Practica el arte del “tease” inocente, sin humillar

El “tease” es una broma suave que crea tensión divertida. Para principiantes, el riesgo es pasarse y convertirlo en burla. La forma segura es bromear sobre algo que la otra persona elige y demuestra con orgullo, no sobre inseguridades. Por ejemplo, si dice que ama el picante, puedes responder, “Ya veo que eres de las valientes, entonces nada de postres suaves contigo”. Es juguetón, no agresivo.

Otro método es bromear sobre la situación, no sobre la persona. “Si seguimos hablando así, voy a tener que pedir una segunda ronda solo para mantener el nivel de conversación”. Eso coquetea sin atacar. El “tease” debe ir acompañado de una sonrisa y de un tono cálido. Si dices lo mismo con tono duro, se siente como crítica.

  • Tease seguro: gustos, rivalidades ficticias, elecciones triviales, estilos.
  • Tease peligroso: apariencia, errores, nervios, estatus, heridas personales.
  • Regla: por cada tease, compensa con una señal de aprecio o interés real.

12. Aprende a leer señales, interés, comodidad y reciprocidad

La chalanería es un baile de reciprocidad. Si tú das un paso y la otra persona no responde, no sigues avanzando. Observa microseñales, orientación del cuerpo hacia ti, sonrisa sostenida, preguntas de vuelta, contacto visual natural, tocarse el cabello de forma casual, acercarse un poco. También observa señales de incomodidad, distancia, mirar el teléfono para escapar, respuestas cortas, postura cerrada, cambios bruscos de tema.

El mejor consejo para principiantes es ajustar de menos a más. Empieza suave, un comentario simpático, una pregunta, un halago pequeño. Si hay respuesta buena, subes un poco el juego. Si no, mantienes conversación normal o cierras. Así evitas incomodar y te entrenas en calibración.

  • Reciprocidad: si no recibes energía, no fuerces energía.
  • Chequeo sutil: “¿Te interrumpo?”, “¿Todo bien si hablamos un rato?”
  • Claves: más que palabras, mira el ritmo y la disposición.

13. En redes sociales, sé directo, breve y respetuoso

La chalanería digital se pierde fácil porque no hay tono ni lenguaje corporal. Por eso, lo mejor es ser claro, amable y breve. Evita enviar párrafos intensos, cumplidos demasiado físicos o mensajes repetidos. Un buen inicio comenta algo real de su perfil, una foto de viaje, una canción, un libro, una actividad. Luego haces una pregunta sencilla. Si responde bien, puedes pensar en pasar a una conversación más fluida o proponer un café en el momento adecuado.

Los principiantes suelen fallar por dos extremos, o son demasiado genéricos, “hola, hermosa”, o demasiado intensos, “nunca había visto a alguien como tú”. Mejor un punto medio, “Me dio risa tu historia del café, cuál es tu lugar favorito para tomar uno”. Eso abre conversación sin presión.

  • Primer mensaje: observación real + pregunta concreta.
  • Evita:
  • Paso siguiente:

14. Cuida tu presentación, pero sin obsesión

La chalanería no se sostiene si descuidas lo básico. Higiene, ropa limpia, aroma moderado, uñas cuidadas, cabello arreglado. No necesitas lujo, necesitas pulcritud. La primera impresión se construye rápido y luego cuesta corregirla. Vestir acorde al lugar también es parte del respeto. Si el entorno es casual, no vayas como si fueras a una gala. Si es un evento formal, no vayas como si fueras al gimnasio.

Tu estilo puede ser sencillo, camiseta y chaqueta bien combinadas, zapatos limpios, accesorios mínimos. Lo importante es que te sientas tú. Si te sientes disfrazado, actuarás raro. Ajusta a tu presupuesto, pero hazlo consistente. La consistencia transmite identidad.

  • Básicos:
  • Perfume:
  • Identidad:

15. Controla la ansiedad con práctica gradual y respiración

Muchos principiantes saben qué decir, pero el cuerpo traiciona. Manos sudorosas, mente en blanco, voz temblorosa. No es falta de capacidad, es activación nerviosa. Practica exposición gradual, saluda a extraños en contextos seguros, conversa un minuto, luego tres, luego cinco. También usa respiración lenta, inhala por la nariz cuatro segundos, exhala seis, repite tres veces antes de hablar. Esto baja la adrenalina.

Ten en mente un objetivo realista. No intentes “conquistar” en la primera salida. Intenta mejorar una cosa, por ejemplo, sostener contacto visual, hacer una broma ligera, o hacer dos preguntas abiertas. Cuando tu mente se enfoca en microobjetivos, la ansiedad baja porque sientes control.

  • Microreto:
  • Respiración:
  • Autocharla:

16. Aprende a cerrar bien, la despedida importa

Un cierre torpe puede arruinar una interacción buena. Si hubo química, propón un paso siguiente de manera sencilla. Por ejemplo, “Me gustó hablar contigo, te invito un café esta semana, qué día te viene bien”. Si aún no sabes si hay interés, puedes dejar la puerta abierta sin presión, “Si te animas, otro día seguimos esta conversación”.

Si estás en un evento social, también puedes intercambiar redes de manera natural, “¿Te parece si nos seguimos por Instagram?”. No pidas contacto con ansiedad, pídelo como una extensión lógica. Si la respuesta es no, sonríe y sigue igual de amable. Eso deja una buena impresión y evita incomodidad.

  • Cierre claro:
  • Evita:
  • Importante:

17. Evita los temas que destruyen la magia al inicio

Hay temas que pueden estar bien más adelante, pero temprano suelen matar el coqueteo. Ex parejas, traumas, quejas largas, celos, comparaciones, problemas familiares, detalles íntimos. No porque sean “prohibidos”, sino porque requieren confianza. Si recién conoces a alguien, mantén la charla en zonas ligeras y positivas, sin fingir felicidad, pero sin convertirlo en terapia.

Si sale un tema delicado, puedes reconocerlo y volver a lo liviano, “Te entiendo, suena fuerte. Oye, cambiando un poco, qué te gusta hacer para despejar la mente”. Esa transición muestra empatía sin quedarte atrapado en negatividad. La chalanería busca elevar el ánimo, no evitar la realidad.

  • Temas seguros:
  • Temas de cuidado:
  • Habilidad:

18. En grupo, no compitas, construye dinámicas

Muchos principiantes se bloquean en ambientes grupales. Quieren brillar y terminan interrumpiendo o buscando atención. La chalanería social funciona mejor cuando aportas a la dinámica, haces reír al grupo sin aplastar a nadie, incluyes a los callados, y creas pequeñas conexiones. Si te diriges a alguien que te interesa, no la aisles de inmediato, primero crea comodidad en el grupo, luego genera un momento de charla uno a uno.

Un truco es comentar algo que incluya al grupo, “Necesito que el jurado decida, pizza con piña o sin piña”. Es tonto, pero abre juego. Luego puedes mirar a la persona que te interesa y bromear con su respuesta. Así el coqueteo aparece como parte natural, no como ataque frontal.

  • Bien en grupo:
  • Evita:
  • Momento ideal:

19. Practica límites propios, no te traiciones por gustar

Ser chalán no significa decir sí a todo ni transformarte para agradar. Si algo no te gusta, puedes expresarlo con humor o con calma. La autenticidad es atractiva. Si finges, te agotas y luego explotas. Por ejemplo, si te proponen un plan que no quieres, puedes decir, “Suena bien, pero hoy me toca modo descanso. Mejor otro día con más energía”. Eso es firme y amable.

Tener límites también te protege de relaciones tóxicas. La chalanería es juego, pero el juego debe ser sano. Si alguien te falta el respeto, no lo conviertas en “reto” para ganarte su aprobación. Retírate. La autoestima se nota en lo que toleras.

  • Límite sano:
  • Autenticidad:
  • Respeto:

20. Entrena con hábitos, no con “momentos de inspiración”

La habilidad social se construye con repetición. Si solo intentas chalanear cuando aparece alguien que te encanta, la presión será enorme. Mejor practica a diario, pequeños saludos, conversaciones breves, comentarios simpáticos. Con el tiempo, tu mente deja de ver la interacción como amenaza y la ve como rutina agradable.

También puedes entrenar frente al espejo o grabarte hablando. Revisa tu ritmo, muletillas, volumen y postura. No para volverte artificial, sino para detectar hábitos que te restan. Otro hábito útil es leer o escuchar contenido que mejore tu vocabulario y tu capacidad de narrar, porque la chalanería buena es verbal, pero también mental, es rapidez suave, no agresividad.

  • Rutina:
  • Autoevaluación:
  • Progreso:

21. Usa la tensión romántica con sutileza, menos es más

La tensión se crea con insinuación ligera, no con declaración intensa. Un principiante acelera, dice cosas demasiado directas y rompe la comodidad. Mejor utiliza dobles sentidos suaves y comentarios que sugieran interés sin encerrar a la otra persona. Por ejemplo, “Me caes bien, contigo se me pasa rápido el tiempo”. Es un puente, no una exigencia.

Otra forma es el “compliment sandwich” social, comentario normal, halago breve, y regreso a tema. Ejemplo, “Qué buen gusto musical tienes. Por cierto, cómo descubriste esa banda”. Así la tensión aparece como chispa, no como incendio. Si hay reciprocidad, entonces puedes ser un poco más claro y proponer un plan.

  • Sutileza:
  • Evita:
  • Timing:

22. Optimiza tu lenguaje corporal, proximidad, manos y mirada

Mucho coqueteo se decide sin palabras. Mantén una distancia respetuosa, especialmente al inicio. Si la otra persona se acerca, tú puedes mantenerte cómodo. Si se aleja, no la sigas. Tus manos deben estar visibles, evita meterlas todo el tiempo en bolsillos o cruzar brazos. Gesticula con calma. La mirada debe ser natural, no fija y agresiva. Mira a los ojos, luego a la boca un segundo, luego a los ojos, sin convertirlo en competencia.

En ambientes ruidosos, inclínate un poco para escuchar, pero no invadas. Si hay contacto físico, que sea mínimo y contextual, por ejemplo, un toque breve en el antebrazo al reír, solo si ya hay confianza y si la otra persona se ve cómoda. Como principiante, es mejor pecar de prudente. La incomodidad por contacto físico es difícil de reparar.

  • Distancia:
  • Manos:
  • Mirada:

23. Aprende a improvisar con observación del entorno

Cuando no sabes qué decir, mira alrededor y comenta algo ligero. Una canción, una bebida curiosa, un detalle del lugar, un perro simpático, una decoración extraña. Esto evita silencios incómodos y te da material para humor. La observación también demuestra presencia. No estás en tu cabeza, estás en el momento.

Ejemplo, si están en una fila, “Esta fila está poniendo a prueba mi paciencia, menos mal que hay conversación de calidad”. Si están en una cafetería, “Este lugar tiene vibra de ‘aquí se planean aventuras’, o al menos se planea la próxima siesta”. Son frases simples que abren espacio. Luego preguntas, “¿Vienes mucho por aquí?” o “¿Qué recomiendas del menú?”.

  • Herramienta:
  • Objetivo:
  • Puente:

24. Evita el personaje del “chalán perfecto”, muestra humanidad

Querer ser perfecto te vuelve rígido. A veces te trabas, a veces dices algo raro, y no pasa nada. Si lo aceptas con humor, incluso suma. Por ejemplo, “Ok, esa frase sonó mejor en mi cabeza”. Esa honestidad rompe tensión y muestra seguridad real. La chalanería no es actuar como si nunca te equivocaras, es ser cómodo incluso con tus imperfecciones.

La vulnerabilidad bien usada es potente, pero no es desahogo. Puedes admitir nervios de manera ligera, “Te confieso que me caíste tan bien que me puse un poco nervioso”. Si la otra persona está interesada, eso se siente tierno. Si no lo está, igual no es presión. Es un comentario humano y breve.

  • Humildad:
  • Evita:
  • Balance:

25. Crea un plan de práctica semanal para subir nivel

Para principiantes, ayuda tener estructura. Decide cuántas interacciones sociales harás a la semana, y qué habilidad practicarás. Un día enfoque en contacto visual, otro en preguntas abiertas, otro en humor ligero, otro en cierres elegantes. Así mejoras de forma medible. Si hoy fallas, no importa, anotas qué pasó y ajustas. La constancia supera la motivación.

También evalúa tus resultados con criterios sanos. No midas solo si conseguiste un número o una cita. Mide si te sentiste más cómodo, si lograste escuchar mejor, si tuviste una conversación real, si fuiste respetuoso, si te divertiste. Ese tipo de progreso construye una chalanería atractiva y sostenible.

  • Semana 1:
  • Semana 2:
  • Semana 3:
  • Semana 4:

26. Errores comunes del principiante y cómo corregirlos rápido

Hay fallas típicas que se repiten. Hablar demasiado de uno mismo, interrumpir, hacer bromas pesadas, intensificar rápido, sexualizar la conversación, presumir, insistir. La corrección no es complicada, es atención y pausa. Haz silencios, deja que la otra persona termine. Haz preguntas. Reduce intensidad. Vuelve a lo simple. Si ya metiste la pata, una disculpa breve puede salvar, “Perdón, sonó mal, no era mi intención”, y cambias de tema.

Otra falla es sobrepensar. Quieres la frase perfecta, y eso te bloquea. Recuerda que la mayoría de la gente no busca perfección, busca buena vibra y respeto. Si tu energía es tranquila, un comentario simple funciona. Lo avanzado nace de dominar lo básico.

  • Corrección express:
  • Disculpa útil:
  • Reset:

27. Mantén tu reputación, la chalanería también es coherencia

En tu ciudad o en tu grupo social, la reputación corre. Si eres respetuoso, amable y consistente, eso te abre puertas. Si eres insistente o irrespetuoso, eso te cierra. La chalanería no es solo lo que dices, es cómo te comportas cuando nadie te aplaude. Trata bien a todos, no solo a quien te interesa. La gente observa cómo tratas al mesero, al guardia, a tus amigos, a quien no te puede “servir”.

También cuida lo que publicas en redes. Si quieres ser un chalán con clase, evita contenido que humille, que cosifique o que muestre rabia. La gente se fija. La coherencia entre tu presencia digital y tu trato real te hace más confiable.

  • Regla:
  • Coherencia:
  • Resultado:

28. Cierre mental para principiantes, disfruta el proceso

La chalanería, cuando es sana, es juego social y arte de comunicación. Si lo conviertes en guerra o en prueba de valor, sufrirás. Si lo conviertes en práctica de carisma, humor y conexión, crecerás. Empieza con calma, respeta señales, escucha de verdad, y construye tu estilo. Con el tiempo, notarás que la mejor chalanería no es la más ruidosa, sino la que hace sentir bien a la otra persona y también a ti.

En el camino, recuerda que cada conversación es una oportunidad de mejorar tu presencia, tu empatía y tu capacidad de disfrutar la vida social. Eso es lo que, al final, hace que alguien quiera seguir hablando contigo. La chalanería no es solo conquistar, es saber conversar, saber retirarse, y saber volver con más experiencia y mejor energía.

  • Mantra práctico:
  • Prioridad:
  • Victoria:
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